El papel de la nodriza
Las nodrizas eran mujeres que amamantaban a los bebés de las que no podían hacerlo (o no lo deseaban). En la antigüedad cuando no existía leche de fórmula y las mujeres morían con frecuencia en el parto y posparto, la vida del bebé corría mucho riesgo por lo que la nodriza fue una figura fundamental.
El recurrir a una nodriza podía estar motivado por razones físicas o sociales como partos múltiples, incapacidad para amamantar o ideas como que era mejor confiar el bebé a una nodriza para evitar forjar un lazo muy cercano sentimental con el bebé por si este llegase a morir.
Sin embargo, así como hay historias de nodrizaje amoroso y solidario, esta práctica hace parte de la historia de la explotación femenina pues provocó que muchas mujeres negras esclavizadas fueran separadas de sus bebés por ser obligadas a ejercer el papel de nodrizas, lo cual hizo que los bebés murieran por desnutrición o fueran vendidos.
Así, la figura de la nodriza encarna tanto una dimensión profundamente humana de cuidado y sostén, como una herida histórica marcada por la desigualdad y el despojo. Reconocer esta dualidad nos invita a honrar el acto de amamantar como un gesto sagrado de vida, sin olvidar las memorias de quienes lo ofrecieron desde el dolor, la obligación o la pérdida.
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